Leire Larracoechea pro bono España
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Entrevista a Leire Larracoechea, cofundadora y directora ejecutiva de la Fundación Pro Bono España

Leire Larracoechea es cofundadora y directora ejecutiva de la Fundación Pro Bono España, una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo coordinar y promover el trabajo y cultura pro bono en España. Abogada por la Universidad Carlos III de Madrid y Master of Law  por Harvard Law School, Leire ha sido además directora de alianzas pro bono del Cyrus R. Vance Center for International Justice de la New York City Bar Association.

Pregunta: Fundación Pro Bono España nació en el año 2018. ¿Cómo surgió y con qué objetivo?

Respuesta: La fundación, en efecto, nace en 2018 con el objetivo fundamental de fortalecer al tercer sector a través del derecho. Queríamos facilitar a las entidades sin ánimo de lucro de nuestro país, al tercer sector, un asesoramiento jurídico de calidad y de manera gratuita, que es lo que se conoce como pro bono en nuestro país. Eso es algo que ya se estaba haciendo, pero queríamos hacerlo con mayor coordinación entre los diferentes actores, con mayor impacto en el tercer sector. Queríamos que todo esto de verdad supusiera un cambio significativo en las fundaciones y asociaciones que no tienen forma de acceder a un asesoramiento jurídico de calidad.

La idea era casar mejor la oferta y la demanda y lo hicimos desde el convencimiento de que una Clearing House podía contribuir de manera decisiva a que esto fuera así.

Yo cuando empecé estaba en Cuatrecasas, que ya tenía su programa Pro Bono, y fue ahí  donde uno de los socios me propuso retomar el trabajo que estaba haciendo un grupo de despachos para conformar una Clearing House. En aquel momento decidí irme a estudiar a Estados Unidos, hice un LLM en Harvard en Derechos Humanos y es ahí donde por primera vez, a través de la clínica jurídica de la universidad, trabajé con personas físicas. Ahí vi la realidad del pro bono norteamericano y decidí dejar el despacho y quedarme a trabajar en el Vance Center, que es una entidad pionera en el desarrollo del Pro Bono a escala global, que nos ayudó mucho a dar forma a la Fundación Pro Bono España.

P: ¿Qué diferencia hay entre el Pro Bono que se hace en Estados Unidos y el que se hace en España?

R: El pro bono en Estados Unidos es un pro bono más de casos, de actividad jurisdiccional, mientras que en España hablamos de un pro bono fundamentalmente de asesoramiento a entidades sin animo de lucro. No trabajamos para personas físicas directamente. Es un trabajo mucho más de acompañamiento, de aportar seguridad y confianza jurídica a las entidades sin animo de lucro, pero no de representarles en juicio.

En la fundación sí que lo hacemos cuando esas entidades no tienen acceso al sistema de asistencia jurídica gratuita. Partimos del respeto a ultranza del sistema de asistencia jurídica gratuita del turno de oficio, con lo cual solo entramos en actividad jurisdiccional en la medida en que esas entidades no tengan acceso a un abogado de oficio.

Yo creo que al final el pro bono en el mundo entero viene a ocupar el lugar que no ocupa la asistencia jurídica gratuita, con lo cual en Estados Unidos el pro bono ocupa un lugar mucho mayor, porque el turno oficio está limitado a temas penales y civiles. En España tenemos un sistema muy garantista.

Además existen otras razones. Por ejemplo en España tampoco tenemos regulación sobre el pro bono, obligación de hacer una cantidad de horas de trabajo pro bono al año, ni incentivos Fiscales como los que tienen en Estados Unidos. Tampoco está bien visto comunicar el pro bono o hacer marketing.

P: Te he escuchado decir en alguna ocasión decir que el pro bono te cambió la vida. 

R: Yo estudié Derecho y Periodismo, porque siempre he tenido una vocación social, un deseo de trabajar cerca de quienes más lo necesitan y, en general, ese espíritu solidario que tienen muchas personas en España. Me parecía una forma clara de aportar y cambiar las cosas, que eso es algo que cuando eres joven tienes muy claro.

 No pude dedicarme al periodismo y decidí apostar por un gran despacho como Cuatrecasas, porque percibí en aquel momento que de alguna manera era un despacho que le daba mucho valor a las personas y tenía además un programa internacional magnífico.

Cuatrecasas me cambió la vida porque es ahí donde descubrí el pro bono por primera vez y me di cuenta de cómo se puede encauzar esa vocación.

P: Cuando se inició este proyecto, lo hicisteis de la mano de 28 despachos nacionales e internacionales con sede en España. En cinco años habéis casi duplicado esa cifra. ¿Cómo ha sido esa evolución? ¿Puede cualquier despacho forma parte de la fundación?

R: Empezando por la última pregunta, sí,  cualquier despacho puede formar parte de la fundación. Empezamos con 28 despachos fundadores y ahora son 44 despachos, además de abogados a titulo particular y el departamento jurídico de empresa de Iberdrola.

Lo que yo remarcaría es la evolución en cuanto a la demanda. Ya tenemos más de 250 entidades sin ánimo de lucro que recurren de manera recurrente a la fundación y hemos trabajado en más de 600 asuntos pro bono, cada vez de mayor calado.

P: ¿Hay un mínimo de exigencia o algún requisito?

R: No, es completamente voluntario. Lo que defendemos en la fundación es que cada cual acometa el número de proyectos al año que quiera y pueda.

Además, no solo trabajamos en asuntos, también, y esto lo quiero recalcar mucho,  sensibilizamos en pro bono. Tratamos de contribuir a la institucionalización de la práctica pro bono en España y, en esa labor pedagógica de sensibilización, trabajamos dando clases en universidades, clases a entidades sin ánimo de lucro… Lo que quiero decir con esto es que un abogado que pueda no tener disponibilidad para llevar un asunto también puede hacer otras cosas en la fundación, y cada vez son más el tipo de proyectos e iniciativas que tenemos en la fundación.

P: ¿Cómo se están organizando los despachos para los abogados puedan dedicar horas al pro bono?

R: La verdad, siendo muy sincera, cada vez mejor. Cuando empezamos esto estaba poco sistematizado y, de hecho, esa era una de las lagunas que tratábamos de cubrir. Aunque ya había iniciativas públicas y privadas que hacían pro bono, nosotros queríamos contribuir a un probono más profesionalizado, mejor estructurado y menos espontáneo, que fuera una plataforma colaborativa que coordinara todo eso de manera mucho más eficiente y optimizada.

Los despachos lo han entendido y muchos de ellos ya cuentan con protocolos internos sobre pro bono, como comités internos que contribuyen a que esas horas tengan exactamente el mismo valor que el de cualquier cliente de pago facturable. Creo que es indispensable que a efectos de carrera se tenga en cuenta de la misma manera, pero siempre partiendo del elemento voluntario.

P: ¿Cuánto hay de altruismo y cuánto de marketing? ¿Influye el marketing a la hora de que un despacho decida formar parte de un asunto?

R: Creo que hay mucho más de marketing en Estados Unidos que aquí.

Cuando empezamos, la apuesta desde la fundación fue la de mantener un perfil bajo, porque de ninguna manera queríamos mercantilizar el pro bono. Pero también nos hemos dado cuenta de que para que el pro bono se conozca, tanto para que las entidades accedan como para que un abogado sepa que tiene esta oportunidad, hay que darlo a conocer, pero poniendo el foco en la demanda.

P: ¿Cómo llegáis a las entidades sin ánimo de lucro a las que queréis prestar este asesoramiento jurídico?

R: La verdad es que hacemos muy poca prospección de la demanda. En España hay casi 30.000 entidades sin animo de lucro, la inmensa mayoría de las cuales no tiene abogados en plantilla ni fondos para acceder a  servicios legales. Nosotras como fundación todavía no tenemos capacidad para dar respuestas a esta demanda, así que ante el peligro de generar una avalancha de peticiones lo que más funciona es el boca a boca.

 Hemos apostado por un modelo en el que vayamos poco a poco sentando las bases. Empezamos trabajando con pocas entidades y, poco a poco, hemos ido ampliando. Ahora que la cosa va creciendo, estamos valorando la posibilidad de colaborar más estratégicamente con plataformas del tercer sector en España que nos permitan acceder a colectivos donde realmente hay una necesidad , llegar a otras partes de España.

P: Cada día la Responsabilidad Social Corporativa gana más peso dentro de las organizaciones. ¿Habéis detectado un aumento del interés por parte de los despachos en los asuntos pro bono o es una tendencia que todavía no se ha materializado en el sector?

R: Para mí el pro bono es algo distinto de la Responsabilidad Social Corporativa. Creo que ahora más que nunca, con la pandemia,  pasamos de la RSC, a los objetivos de desarrollo sostenible y luego al ESG.

El probono es algo muy intrínsecamente vinculado a nuestra profesión, a esa responsabilidad social de la abogacía, que no corporativa, del abogado a nivel particular, como individuo. Para mí la esencia del pro bono va mucho más allá de actividades filantrópicas o de la actividad de voluntariado que puede hacer una empresa en el marco de su RSC, y por eso creo que los despachos tienen una oportunidad bárbara de marcar la diferencia.

P: ¿Qué consejo le darías a un despacho pequeño que quiera hacer trabajo pro bono pero aún no haya dado el paso?

R: El primer consejo, y quizá es muy obvio, es que lo prueben. Tenemos proyectos de muy diversa índole, desde proyectos muy puntuales que un abogado que tenga las herramientas puede resolver con una llamada, por ejemplo, una consulta sobre un contrato muy concreta o una cláusula exención en un impuesto, hasta proyectos de propuestas de cambio normativo.

En este tipo de proyectos de mayor calado, que trascienden a la necesidad de una entidad y afectan a un colectivo o a la sociedad en general, muchas veces conformamos equipos de trabajo, en los que ponemos a varios despachos a trabajar, con abogados de perfil muy distinto, para dar una respuesta más integral a un problema muy complejo.

Si uno de estos despachos pequeños no tiene la capacidad para asumir ese tipo de temas pero resulta que le interesa la propuesta de cambio normativo de turno, pues puede hacerlo con el acompañamiento y la certeza de que va a prestar un buen servicio porque el equipo es lo suficientemente sólido y completo como para que eso salga de la mejor manera posible.

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