Entrevista a Cristina Jiménez, presidenta y fundadora de FIDE – Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa


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Cristina Jiménez es presidenta y fundadora de FIDE – Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa, el think-tank jurídico económico referente en España. Es magistrada en excedencia y abogada especializada en Derecho Concursal, Procesal y Societario. A lo largo de su vida profesional ha desarrollado distintos cargos en instituciones privadas de formación, ha fundado centros de estudio e investigación en el área jurídica y ha participado en diferentes publicaciones, cursos formativos y otras actividades vinculadas al mundo del derecho y la economía

Pregunta: FIDE, Fundación para la investigación sobre el derecho y la empresa nació en 2007. ¿Cómo surgió y con qué objetivo?

Respuesta: FIDE surge tras muchos años de experiencia organizando actividades, grupos de trabajo y reuniones entre profesionales del sector jurídico y del sector económico que trabajábamos en diferentes despachos de abogados, empresas y la administración pública. Creímos que teníamos que crear un lugar neutral, un lugar seguro en el que pudiéramos intercambiar nuestras opiniones, nuestros conocimientos y nuestras experiencias, porque el intercambio de conocimientos y de experiencia es muy enriquecedor para los profesionales.

FIDE empezó rápidamente a consolidarse como un lugar en el que los profesionales encontrábamos ese espacio en el que hablar. Después, ha sido el transcurso del tiempo lo que nos ha permitido crear también esos grupos de trabajo en los que trabajamos más profundamente y que nos han permitido hacer muchas propuestas legislativas, o una interpretación de algunas cuestiones jurídicas interesantes y que han constituido documentos de referencia para muchas instituciones, muchos profesionales y muchas reformas legales que se han producido a lo largo de estos años.

P: En estos años, la Fundación ha ido evolucionando generando todo tipo de actividades en torno al derecho y la economía. ¿Cómo ha sido esa evolución?  ¿Qué ofrece actualmente Fide?

R: FIDE ha crecido en volumen, es decir, en número de actividades y, por decirlo de alguna manera, como en profundidad de las personas que están, porque las personas que acuden a FIDE y los temas que tratamos son temas de máxima actualidad, son temas que todos los profesionales tenemos encima de la mesa y sobre los que realmente es difícil encontrar respuestas.

FIDE a los profesionales hoy nos aporta un lugar seguro, un lugar riguroso, un lugar serio en el que te vas a encontrar con tus pares y en el que vas a poder charlar en un entorno de confianza y de confidencialidad.

Al final, lo que queremos todos es ser mejores profesionales y, además, ser un país competitivo también.

FIDE es un lugar en el que puedes intercambiar experiencias con otros profesionales y otras empresas, y en el que además se hace un ejercicio de divulgación de las nuevas regulaciones que aporta mucha certeza y una formación muy profunda a los profesionales que participan en FIDE.

P: Ante tantos cambios legislativos. ¿Cómo se deciden los temas que se trabajan en FIDE?

R: FIDE tiene un Consejo Académico con grandes profesionales en los diferentes sectores y, además, por cada una de las áreas tenemos un conjunto de codirectores que son conocedores en profundidad de sus respectivas áreas. También muchas veces hay un profesional que no tiene nada que ver con FIDE y que, de pronto, se dirige a nosotros para comentarnos que se acaba de dictar una sentencia muy interesante o que una normativa está generando un problema puntual en un sector determinado, por ejemplo.

En este tipo de casos nosotros lo consultamos y, según el tema que nos proponen, sea de un miembro de FIDE habitual, sea de un miembro del Consejo Académico o sea de una persona totalmente externa, lo analizamos con los expertos que tenemos en las diferentes áreas y, si realmente está generando un problema, organizamos una sesión de debate. En muchas ocasiones después de esas sesiones decimos que realmente tal vez lo que tendríamos que hacer es una propuesta de regulación, entonces hacemos un grupo de trabajo.

P: ¿Quién puede formar parte de FIDE?

R: De FIDE forman parte desde despachos grandes, en el sentido de que tienen muchos abogados, hasta despachos más pequeños, los que podríamos llamar boutique, que tienen un área de especialidad muy clara.

También hay muchos profesionales individuales. El sector está cambiando mucho y hay muchos profesionales que se han ido de un gran despacho y ahora han montado su propia firma. Entonces se hacen colaboradores individuales de FIDE y firman un convenio de colaboración porque les interesa mantenerse actualizados, porque ya estaban asociados en sus anteriores despachos o empresas y venían habitualmente.

FIDE les proporciona a estos profesionales información, formación y visibilidad en el mercado, porque hoy en día ya no vale con que tú me des tu tarjeta. FIDE ofrece un espacio en el que darse a conocer y reunirse.

P: ¿Cuáles crees que son los grandes retos a los que se está enfrentando abogacía del derecho de los negocios?

R: La abogacía del derecho de los negocios se enfrenta un poco a los mismos problemas que se encuentran todos los profesionales de los diferentes sectores: la complejidad, la incertidumbre y la necesidad de ser mejores y estar más formados.

Primero, porque hay que comprender el mundo en el que nos estamos moviendo, y el mundo es mucho más complejo. Está acelerándose de una manera. Los profesionales deben conocer qué están haciendo las empresas y cuáles son los problemas que en un momento determinado pueden tener los diferentes sectores.

También deben analizar cuál es su papel ahí, cómo aportan valor. Antes a lo mejor podías aportar valor esperando a que te llamara te llamara el secretario general de la compañía o el director de los servicios jurídicos, pero ahora tienes que anticiparte.

Sobre la incertidumbre, hoy trabajamos de maneras distintas. Antes sabías que si estudiabas Derecho tenías determinadas salidas, pero ahora los tiempos se están acelerando e incluso hay algunas carreras que cuando las terminas, los conocimientos que tienes no son los que te está demandando el mercado. Tienes que aprender a moverte con flexibilidad porque la incertidumbre exige conocimiento, anticipación y también cierta seguridad en uno mismo.

Por último, son necesarias un conjunto de habilidades, un conocimiento mucho más profundo de la realidad.

P: Dentro de todas esas habilidades, ¿qué piensas de que los abogados también tengan que ser comerciales capaces de generar negocio?

R: Es una habilidad absolutamente decisiva. Pero eso no se aprende en un día. Todos podemos tener unas capacidades innatas mejor para unas cosas que para otras, pero esas capacidades también se educan.

Hay que hacer cursos y hay que formarse. Además, debes ser consciente de que en aquellas áreas en las que tienes carencias, tendrás que formarte más.

Hoy en día todos vendemos nuestro trabajo, todos tenemos que convencer que somos los mejores, incluso aunque seas el último del equipo que te acabas de incorporar.

P: En muchas ocasiones algunos abogados recurren al marketing y a las redes sociales con ese fin, quizá en exceso.

R: Tendríamos que tener un equilibrio. Pero también es verdad que hay personas que generan confianza, que quizá no saben tanto Derecho, pero saben vender bien el trabajo. Si tiene un buen equipo, no necesariamente tiene que ser el mejor abogado.

Hay que distinguir entre una pura fachada y una persona que, aunque no sea la más experta en un tema, tiene un equipo detrás que te puede resolver el problema.

P: Volviendo a un tema que has tocado antes, de la formación en Derecho. ¿Qué le falta a día de hoy?

R: Si solamente puedo elegir una materia, hay que elegir la economía. Tú no puedes tú no puedes ejercer el derecho sin comprender cómo funciona la economía en todos los niveles.

Incluido si quieres ser abogado de familia, no puedes desconocer los intereses económicos que tiene un matrimonio que se separa y cuál es el impacto que tiene la separación en la economía de ambos individuos. Tú no puedes ser asesor en materia laboral sin entender los problemas económicos que subyacen a una persona que es despedida, o ser abogado de M&A, de Fiscal o de Financiero y no comprender las cuestiones económicas.

Hay mucha gente que no sabe distinguir entre el interés simple y el interés compuesto y están haciendo asesoramientos o dictando resoluciones o celebrando contratos financieros.

P: ¿Sigue siendo el Derecho una carrera atractiva para las nuevas generaciones?

R: Creo que sigue siendo tristemente una carrera de aluvión, es decir, de personas que deciden estudiarla porque no encuentra en otras carreras elementos atractivos o un encaje.

Es una pena porque estudiar algo porque no encuentras otras cosas hará que difícilmente encuentres la pasión en el trabajo. Me parece una lástima porque son muchos años de trabajo y esfuerzo, y mucho dinero en muchas ocasiones porque es un coste de oportunidad, para que después resulte que, cuando has terminado la carrera, te des cuenta de que no te gusta que vas a hacer.

Con los cambios que se están viendo en el mundo y los retos que te encuentras, yo creo que cada vez es más importante que si decides estudiar la carrera de Derecho, tomar la decisión de manera informada.

P: Una de las temáticas que más atención está recibiendo es la de sostenibilidad / criterios ASG. Hace poco organizasteis un evento en Oxford sobre inversión/sector financiero y sostenibilidad. ¿Cómo se están posicionando los despachos en este sentido?

R: Creo que los despachos se están tomando este tema muy en serio, porque yo creo que son unos profesionales que están en un entorno en el que pueden aportar mucho.

El negocio, por definición, busca una rentabilidad económica y efectivamente puedes hacer determinadas actividades industriales o determinadas actividades profesionales sostenibles acordes con los objetivos mundiales de sostenibilidad. Sin embargo, no es fácil y la transición es muy costosa y hay que encontrar los caminos.

Por ello, los despachos son un elemento decisivo para levantar la bandera y decir, oye aquí va a haber un problema o hay un problema de regulación que te puede afectar. También un problema de imagen y de impacto, o un riesgo que tienes que valorar.

Además, los despachos que yo he visto a verdad es que están concienciados.

Hoy en día todo el mundo está cambiando su mentalidad porque se ha dado cuenta de que el mundo cambia. No solamente tienes que hacer tu actividad sostenible en lo que se refiere pues al cuidado del medio ambiente y el cambio climático, sino también en cuanto a las personas que trabajan contigo, y los valores que hoy tiene la gente que se incorpora al mundo laboral pueden ser distintos a los que tenían las personas o que tenemos las personas que ya estamos incorporadas al mundo laboral.

Por ejemplo, en FIDE acabamos de lanzar ahora un documento de resumen de alianza por la discapacidad. Es verdad que FIDE ha sido el catalizador, pero han sido los despachos quienes han dicho vamos a analizar por qué en los despachos de abogados hay pocas personas con discapacidad física o intelectual.

P: También ofrecéis cursos de Legal Management y Comunicación. ¿Cuáles son las principales inquietudes de los despachos en este sentido?

R: Creo que es un tema que ya ha venido hace mucho tiempo. A lo mejor al principio podía haber esas reticencias de “bueno yo soy un abogado buenísimo en M&A y a mí no me vas a enseñar cómo gestionar un equipo o cómo trazar un proyecto”, pero eso ya ha pasado a la historia.

Si quieres ser competitivo, ello implica ser bueno en tu trabajo y hacerlo igual o mejor que los demás, hacerlo en el tiempo igual o más breve que los demás, bien de una manera interna o bien con asesores externos es algo que es una prioridad.

Además, es muy necesario, porque concretamente los perfiles de las personas que trabajan en los despachos de abogados suelen ser perfiles muy jurídicos y precisamente si esas personas tenían alguna carencia formativa, tiene relación con el legal management.  Desde cómo organizar los equipos, cómo atender a los clientes, cómo gestionar los proyectos… Todo eso lo necesita desde la persona que dirige el despacho hasta la persona que acaba de entrar por la puerta.

P: Para terminar, me gustaría que nos contaras, de todos los proyectos que se han puesto en marcha desde FIDE, ¿de cuál te sientes más orgullosa?

R: De todo lo que hace FIDE me siento muy orgullosa, pero ahora concretamente hemos lanzado dos proyectos que me parecen especialmente interesantes.

Uno, que acabamos de lanzar, es el Club Mi Avatar Digital, destinado a padres y a madres con hijos entre 2 y 18 años para una formación y una información, con el mismo rigor que hacemos todas las cosas en FIDE hasta ahora, en el ámbito tecnológico, en el ámbito jurídico y en el ámbito psicológico.

Realmente los padres no tenemos capacidad para tener un conocimiento de verdad de qué es la tecnología que están utilizando nuestros hijos y parece que nos conformamos con decir, bueno, yo tengo limitado en el móvil o en la tablet de mi hijo el acceso a determinadas páginas. Y esa es una actitud equivocada porque realmente los hijos saben mucho más, con lo cual siempre se encuentra el resquicio.

Luego es muy importante es muy importante la formación jurídica, porque al final solo te despiertas cuando te llaman de comisaría y te dicen usted tiene que comparecer en comisaría porque es el responsable de esta actuación. Entonces tienes que conocer cuáles son las consecuencias tecnológicas que hay en esa materia. Y luego cómo afrontarla psicológicamente.

Por otra parte, otro proyecto es el de los jóvenes. Hemos creado en Oxford un grupo de jóvenes internacional a los que les hemos propuesto el reto de definir cuáles son los retos y los temas los sobre los que quieren reflexionar verdaderamente en un entorno internacional, seguro y con profesionales de otros sectores.