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Entrevista a Luis Izquierdo, director de comunicación y marketing del Consejo General de la Abogacía Española

Luis Izquierdo es director de comunicación y marketing del Consejo General de la Abogacía Española. Es un profesional del periodismo y la comunicación institucional que ha desarrollado su carrera en medios de comunicación como La Vanguardia e instituciones nacionales como el Ministerio de Fomento y del Gabinete de la Presidencia del Congreso de los Diputados.

Pregunta: Quería empezar con algo muy obvio, que mucha gente sabe, pero hay otra gente que no. ¿Cuál es el papel del Consejo General de la Abogacía Española?

El Consejo representa los 83 colegios de la abogacía que hay en España. Por nuestra orografía, a pesar de que son 50 provincias, hay muchos colegios. La mayoría son lo que nosotros llamamos medianos y pequeños. Estamos hablando de colegios que tienen del orden de 800 colegiados o incluso menos y, sin embargo, hay otra serie de colegios muy grandes hasta el punto de que hay algunos con decenas de miles de colegiados.

El Consejo es la representación de todos esos colegios que toman decisiones colectivas en beneficio de los profesionales de la abogacía, pero también y principalmente de la ciudadanía porque las instituciones colegiales tienen una misión social y por tanto no son exclusivamente entidades corporativas como pudiera pensar quienes la observan desde fuera.

P: Como el director de comunicación y marketing de esta institución, ¿Cuáles son las líneas estratégicas de comunicación que se pretende desde el punto de vista de comunicación en el Consejo?

Nosotros lo que intentamos desde los diferentes canales y oportunidades de comunicación que tenemos a través de los medios es primero poner de relieve la importancia del trabajo que tiene la abogacía en el mundo de la justicia pero también en el conjunto de la sociedad, y entonces tratamos de destacar en la medida en la que nuestras capacidades lo hacen posible los méritos en cuanto a sentencias que generan nuevos derechos de ciudadanía, y lógicamente también damos altavoz a todas las noticias que impactan de una manera directa en el ejercicio cotidiano profesional.

Es decir, todas las condiciones laborales de cómo accede uno a al material que necesita para su trabajo, a los instrumentos que puede proveerse, toda la tecnología que ya sabes que ahora es una de las claves y que puede contribuir notablemente a mejorar el trabajo en este caso de los profesionales de la abogacía.

Intentamos ser útiles. Es decir, nuestra palabra siempre es: “vamos a dar información que sea útil para el conjunto de la abogacía sin dejar de lado que muchas de las cosas que para nosotros tienen interés también tienen interés para la ciudadanía”. Uno de los aspectos informativos menos conocidos del consejo que es el de los blogs y tenemos un blog que es de derecho de los animales y tiene un éxito tremendo. Hay muchísimos dueños de mascotas en España y te garantizo que varios miles de ellos visitan cada mes el blog y se informan de las noticias que vinculan mascotas y derecho.

P: Has sido antes periodista, después pasaste por varias instituciones como el Ministerio de Fomento o el Congreso de los Diputados. ¿Ves alguna diferencia en términos de comunicación entre lo que se hace en una Institución como el Consejo y tu experiencia anterior?

Yo creo que sí, que los públicos son muy diferentes y sobre todo creo que los ritmos son muy diferentes. La política tanto desde el Gobierno como desde el Parlamento tiene unos recorridos bastante cortos. Las Instituciones que están fuera de ese mundo de la política te permiten hacer un trabajo con una visión más de largo recorrido, un trabajo más de larga distancia que genere un verdadero poso que contribuya en el medio y el largo plazo a los objetivos que está orientado.

P: Como cualquier institución hay veces que hay crisis reputacionales. ¿Cómo se gestiona dentro del Consejo cuando hay algún tipo de crisis de reputación?

El concepto de crisis reputacional abarca un concepto muy amplio de circunstancias. Es decir, hay pequeñas crisis que duran dos días y hay crisis de largo recorrido que duran semanas incluso pueden durar hasta meses. Lo primero que hacemos siempre es observar de dónde procede y lógicamente tratamos de atajar cuál es el origen de la crisis.

Yo creo que actualmente se habla mucho de crisis reputacionales cuando las crisis tienen otro origen y la comunicación contribuye a cambiar la percepción que se tiene. Poniendo un ejemplo ajeno al mundo jurídico, cuando se produce una crisis alimentaria de una serie de productos que están en mal estado se dice hay una crisis reputacional. Pero la comunicación puede hacer poco por solucionar lo que es la distribución de alimentos en mal estado. Lo que puede hacer es amplificar el mensaje de que la empresa está corrigiendo lo que ha pasado mal, pero tiene que haber una reacción puramente empresarial para que la comunicación vaya acorde con el origen.

Entonces desde mi punto de vista las crisis reputacionales siempre tienen un origen operativo, entonces hay que ir al origen operativo y luego tratar de dar la máxima difusión posible a cómo se han corregido los posibles errores que pueden haber generado las crisis reputacionales.

P: Tú que estás viendo todo lo que es el mercado legal. ¿Cómo crees que están comunicando los despachos de abogados? ¿puedes percibir cosas a mejorar?

Yo creo que los despachos medianos y grandes están viviendo un auténtico boom por el interés por comunicar. Es decir, que incluso lo puedo percibir en estos años que llevo en el Consejo, ha habido una evolución muy creciente de todo el mundo en interés en tener presencia tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación. Desde mi punto de vista lo están haciendo de una manera muy razonable que es sin prisas, con cierta constancia y siempre intentando producir cosas que tengan verdadero interés para los compañeros y para la ciudadanía que al fin y al cabo algún día pueden ser la clientela del despacho.

 Yo lo observo desde la distancia porque no me ocupo de ello directamente, pero veo que es un fenómeno bastante interesante para el fenómeno de la comunicación y creo que en conjunto es muy positivo para el sector, que el mundo del derecho se esté contagiando de esa necesidad de comunicar que ya existía en muchos otros ámbitos de la sociedad.

P: Efectivamente, porque ¿no tienes esa sensación de que el sector legal va un poco por detrás que otro tipo de sectores, en términos de comunicación?

Yo creo que efectivamente la comunicación como muy bien sabes lleva intrínseca una serie de riesgos. Es decir, cuando tú te expones incluso aunque no quieras comunicar nada, pero cuando te expones a los medios de comunicación siempre está la posibilidad de cometer un error, y ya sabes que cometer un error es bastante más perjudicial que no tener visibilidad. Es decir, ser visible por algo negativo es bastante peor que no ser visible.

Entonces es normal que quien no ha tenido familiaridad ni ha tenido contacto con los medios de comunicación sienta primero el temor y eso frene a participar del fenómeno comunicativo. Entonces hay que conseguir saltar esa barrera, que es la de “yo también tengo que participar” y hacerlo dentro de los parámetros de la normalidad. Es verdad que cuanto más arriesga uno, más notoriedad se puede adquirir. Por eso como te decía creo que el trabajo que se está haciendo desde la mayoría de despachos es muy inteligente porque está haciendo un trabajo lento, un trabajo digamos que muy medido, pero creo que es el que va a tener resultado en el medio y el largo plazo. Es un trabajo tranquilo para eludir posibilidades de que haya errores. Es verdad que eso no te proporciona una notoriedad inmediata, sino que te va a proporcionar una visibilidad en el medio y en el largo plazo una constancia. Pero bueno, creo que quien quiere tomar atajos tiene mucho más fácil estrellarse que quien hace las cosas despacio y con tranquilidad.

P: ¿A qué retos se está enfrentando ahora mismo el Consejo General de la Abogacía Española?

El Consejo como tantas Instituciones de todas los ámbitos económicos y sociales está seriamente perjudicado por la parálisis política en la que estamos inmersos. Son muchos meses en los que solo se habla de pactos, pero no se materializan los grandes proyectos que esta sociedad necesita para seguir avanzando. El reto del Consejo en el ámbito de los servicios no se detiene. Es decir, seguimos trabajando con muchos de los proyectos tecnológicos que tenemos. El más relevante y el que hace pocas semanas dimos cuenta es que estamos transformando toda la certificación de abogacía para trasladarla a la nube, lo cual va a ser un salto tecnológico relevante, va a permitir a todos los profesionales prescindir de la tarjeta física con su chip. Parece un cambio menor, pero es una mejora sustancial en cuanto a la seguridad, pero como decía en el ámbito más vinculado a la política, en cuanto a influir en la legislación, está detenido. ¿quiere decir que esté detenido el Consejo? El Consejo sigue trabajando en preparar todo lo necesario para contribuir a que el sector de la justicia evolucione y salga de la situación tan dramática en la que se encuentra, pero la sociedad civil por sí misma no puede hacer nada sin la contribución del legislativo y del ejecutivo así que imagino que como todo el mundo pues estamos hasta la expectativa de que esto se solucione de la mejor manera posible.

P: Con ese contacto que tienes con Decanos con otros colegios. ¿Cuáles son las principales preocupaciones que percibes?

Ahora mismo la preocupación principal es que después de la concatenación de pequeñas, de grandes y pequeñas crisis que han sido primero la del COVID que fue en la justicia especialmente dura y que se prolongó bastante más. De hecho, todavía quedan todavía juzgados en España que tienen medidas preventivas para evitar contagios, lo cual es una cosa bastante difícil de explicar.

A ello se sumó después una sucesión de huelgas que han tenido prácticamente medio año paralizado el mundo de la justicia. Eso ha generado una crisis seria de prolongación de plazos en un sector donde yo no tengo que explicarle a nadie cómo son los plazos de la justicia. Y eso impacta en la ciudadanía por supuesto, que es la que necesita de esos servicios, pero los profesionales que son los intermediadores ahora están intentando recuperar una cierta normalidad.

Yo creo que esa es la principal preocupación. Le suceden otras, por supuesto. Podríamos hablar de otros temas de cómo se modifica algunos de los procesos, por ejemplo, en el ámbito tecnológico, de cómo todos los colegios o todos los territorios de España se incorporan al expediente digital, que es un salto desde el punto de vista de la eficiencia y de las condiciones en las que se desarrolla el trabajo de la abogacía estratosférico. Los que ya están inmersos en ese mundo, están absolutamente maravillados.

Yo creo que también existe preocupación por el futuro inmediato y por el impacto que puede tener la inteligencia artificial en el trabajo cotidiano de los despachos porque lo poco que vamos viendo de la inteligencia artificial no deja de asombrar a todo el mundo por sus capacidades sin tener muy claro realmente cuál va a ser el impacto final que va a tener en el quehacer cotidiano de todos, porque estamos todos muy sorprendidos, pero todavía en el día a día no termina de ser una cotidianidad.

Pero hay un temor, que es lógico porque vemos la velocidad que está adquiriendo. Yo creo que básicamente esas son las cosas que ahora mismo están en la preocupación de la gente, que es recuperar una cierta normalidad que les permita dar continuidad a la actividad que es que es que son prácticamente 4 años de parones, incluso yo diría de pasos atrás.

P: Los despachos de abogados también están muy preocupados por el talento. Parece que cada vez lo que es la profesión de derecho es menos atractiva para las nuevas generaciones, está cayendo el número de colegiados. ¿Es algo que desde el Colegio os toca de alguna forma?

Nosotros lo que vemos es la reducción del número de nuevos colegiados y luego también estamos viendo que eso impacta en la reducción del número de abogados ejercientes en su conjunto. Cada año tenemos unos pocos menos. Es verdad que tenemos muchos, quiero decir que todavía hay muchos, no tenemos un problema de que no tengamos profesionales en el mundo de la abogacía.

Probablemente lo que le está pasando más a los grandes despachos que a los medianos y a los pequeños es que el perfil que tenían antes de gente no es el que están encontrando ahora, pero yo creo que eso tiene mucho más que ver con que la gente joven de ahora tiene en su mente otras prioridades que no son las que tenían las anteriores generaciones y no están dispuestos a asumir el tipo de vida y de condiciones que asumían generaciones como la mía.

Lo digo porque se habla de esa falta de talento en el mundo del derecho, pero creo que esas mismas circunstancias se reproducen en otros sectores económicos.  En el tecnológico no tengo ni que contarte de los problemas que está viendo para conseguir profesionales que tengan una serie de cualificaciones, pero sobre todo que estén dispuestos a asumir unas condiciones que hace 10 años parecían normales y ahora no. Por ejemplo, el fenómeno del teletrabajo es un fenómeno que poco a poco la gente joven parece ir imponiendo. Los que tenemos una edad ya estamos acostumbrados a desplazarnos cada día a nuestro puesto de trabajo, pero la gente que ahora se incorpora le da muchísimo valor a no tener que desplazarse a diario y cumplir un horario completamente cerrado.

 Yo creo que el mundo de la abogacía también está sufriendo las consecuencias de ese cambio social y de ese cambio en la mentalidad laboral de las nuevas generaciones. Creo que lo que hay que hacer es adaptarse, es decir, las empresas en este caso los despachos pues van a tener que adaptarse a qué es lo que quiere el talento joven, qué busca el talento joven para dar continuidad a la necesidad de talento que requieren los despachos.

P: Hablábamos el otro día también en otra entrevista de que también les interesa mucho todo el tema de la sostenibilidad, cómo se posicionan los despachos en ese sentido.  ¿Es algo que estáis viendo también en el Consejo?

Nosotros hemos explorado y estamos trabajando en muchas de las posibilidades que sobre el tema de la sostenibilidad se pueden hacer. Yo creo que la circunstancia del mundo del derecho es que considera que no todo el mundo obviamente, pero hay mucha gente que considera que el derecho tiene que ver cómo evoluciona la sociedad y luego acompañarla. Desde mi punto de vista y esto es un punto de vista muy personal, creo que el derecho puede ser un motor de la transformación porque por ejemplo todos los temas de contratación pasan necesariamente por las asesorías jurídicas de las empresas o por los despachos que hacen el trabajo de asesoría jurídica.

Entonces, mentalizar al mundo del derecho sobre la importancia de la sostenibilidad es una de las claves y aunque se ha hecho trabajo en esa materia queda bastante por hacer. Ya sabes que la sostenibilidad se le acusa mucho de estar en el terreno del del Greenwashing, de estar más en el aparentar que en el ser real. Creo que desde el mundo de lo legal se puede hacer mucho para precisamente que ese Greenwashing no se quede en eso. Es decir, que la sostenibilidad sea real, que la gente tenga que entrar por ese aro porque al final el mundo de las regulaciones es el que nos impone las cosas.

Es decir, en una ciudad como Madrid tú puedes concienciar mucho a la gente de que no use el vehículo privado, pero, ¿cuándo se ha reducido el tráfico en la zona central de la ciudad? Cuando has limitado la circulación y el acceso a determinados vehículos. Al final la regulación es la que te impone las condiciones en las que tienes que trabajar.

Por eso digo que desde la regulación y la contratación no deja de ser una forma de regulación privada es donde se pueden hacer muchas cosas en el ámbito de la sostenibilidad. Yo creo que en el Consejo se tiene muy interiorizado eso y dentro de sus capacidades que son las que son, pues se trata también de contribuir en esa mentalización.

P: Desde el punto de comunicación, ¿qué proyecto o qué campaña es de la que te sientes más orgulloso?

La verdad es que hemos hecho muchas cosas. Yo creo que tengo mucho cariño a todo el trabajo que se hizo intensísimo durante los meses más duros de la pandemia porque la verdad es que trabajamos sin descanso, había noticias de muchísimo alcance prácticamente cada día. Como tú sabes cada semana había cambios legislativos que había que explicar a la gente, había que trasladar. Hacíamos guías prácticamente semanales de cómo impactaban las circunstancias.

Al mismo tiempo también queríamos informar a los profesionales de cómo estaba reaccionando el mundo legal a las decisiones que se tomaban por la política. La verdad es que tengo el recuerdo de que todos aquellos meses los vivimos con un vértigo tremendo y tuvimos una producción en materia de comunicación tremenda. Pero porque la comunicación necesariamente va detrás de la de la producción legislativa, y como aquellos meses fueron tan intensos y además tan desconocidos porque no era solo una cuestión de volumen, era que se estaba legislando en materias donde no existían archivos históricos, ni recuerdo de ninguna clase ni nadie tenía experiencia en ello. Si nos sorprendiese ahora otra pandemia ya tendríamos un archivo del que tirar.

Es muy recurrente en el mundo del periodismo determinados hitos que se producen todos los años es decir bueno, ¿esto cómo lo cuento? y entonces pues vas al del año pasado. Esto pasó un poco en la pandemia, “¿esto cómo se hace? esto no lo hemos hecho nunca.” “Hay que crearlo de nuevas, pues vamos a hacerlo” y se hicieron cosas que probablemente un mes antes de que sucediese nadie pensaba que fueran posibles.

P: Por último, ¿Cómo ves el futuro de la abogacía a grandes rasgos? Hemos tocado diferentes temas y desde el punto de vista de comunicación, ¿cómo ves de aquí a un futuro próximo el sector?

Yo creo que en el terreno de la comunicación el mundo del derecho está bastante bien enfocado y bastante bien asentados, en el sentido de que ya ha tomado absoluta y plena consciencia de que tiene que tener un papel relevante en los medios de comunicación y tiene que tener un papel relevante en la cotidianidad de la gente.

 Nunca antes en España tanta gente fue consciente de hasta qué punto tiene un volumen, una cantidad de derechos que puede defender y que puede si es el caso llevar ante los tribunales y que los abogados son gente que está de su lado y que les va a apoyar en esa defensa de sus derechos ante instituciones. Yo creo que esa presencia del mundo del derecho en los medios de comunicación va a seguir en la línea ascendente en la que tenemos. Creo que el mundo de los despachos en esa toma conciencia progresiva que hemos visto va a consolidarse. Es decir, la gente va a entender que esto no es una cosa que hay que hacer y que luego ya nos olvidamos, sino que es una de las cosas más que forman parte de las necesidades de cualquier sector económico, pero también del mundo del del derecho.

Por tanto, entramos en un periodo de consolidación de que la actividad de comunicación forma parte del día a día de los despachos de la abogacía de los colegios de todos los agentes involucrados en el servicio de la justicia. Yo creo que es muy positivo, no solo para el mundo de la comunicación, que, por supuesto para los profesionales de la comunicación lo es, sino para el conjunto de la ciudadanía que va a tener más capacidad para acceder a una información que es muy importante para tomar las grandes decisiones de su vida.

La gente que ya hemos cumplido unos años, si nos contasen toda la información que hay ahora, por ejemplo, contratación con los bancos, no nos lo creeríamos. Porque cuando yo firmé mi primera hipoteca no sabía muy bien a lo que iba ir más que me prestaran dinero y me cobraran lo que quisieran. Ahora la gente tiene muy claro: que le pueden cobrar, que no le pueden cobrar, dónde hay que asistir…. Si tiene cualquier duda va un despacho de abogados y ahí se lo van a resolver y van a defender sus intereses y lo van a orientar bien. Ese como ejemplo es muy interesante para ver otro conjunto de avances que se han producido en el conjunto de la sociedad y que tienen como protagonista al trabajo que hacen todos los despachos de abogados, los grandes y los pequeños.

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